CONSULTA
Voy a la consulta del médico y en vez de paciente pasas a ser enemigo, acaso también delincuente. No estoy seguro, pero ese desprecio hacia el que está enfrente, aunque sea un presunto enfermo, no me parece bien. Si además de sobrellevar una enfermedad, o lo que sea, la atención es despreciativa o indiferente, lo que llaman profesional , ¿qué esperan?. La mercancía se revelerá. Dirán, está hablando de la sanidad pública, pues sí, pero no te dejes de lado la privada. El otro día un profesional armado con un visturí me ofreció unos canutos de silicona para los dedos de los pies que me iban a ser casi imposible encontrar en otro lado. Y claro, piqué. No solo los encontré a la vuelta de la esquina, si no que estaban a mitad de precio. Pero a ver ?qué hacer cuando el otro tiene un arma cortante?. Lo que hice, acoquinar y gracias. Para más inri también me ha deprimido hoy un enfermero. Me ha preguntado, a la hora de extenderme una receta, si era pensionista. Que hijoputa, como dice por el sur. Seguro que él es impotente.


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