Antigüedad
Desde hace no mucho a esta parte, concretando, desde la última década del siglo pasado a hoy mismo, estamos viendo como la mayoría de instituciones, empresas, clubes deportivos, etc. están cumpliendo 100 años.
Parece como si en España antes no hubiera nada estable o al menos con compromiso de continuidad, como si todo lo anterior hubiera sido provisional.
Esta reflexión la hago a cuenta de aquellos trabajadores que cumplieron 30 o más años de levantarse diariamente para aportar su esfuerzo, remunerado faltaría más, a cualquiera de esta empresas.
En una vida de 100 años de cualquiera de estas empresas, longevidad intangible, cualquier trabajador que haya trabajado en ella 30 años, tangibles, ha permanecido un tercio de vida en la empresa, por lo que algo habrá contribuido al desarrollo de la misma, a su longevidad y a que haya llegado hasta aquí, digo yo.
Ahora bien, las corporaciones, las empresas, las instituciones, etc. tratan a este personal, a esta fuente de know how como si de un lastre se tratara y quieren deshacerse de ello a toda prisa, y lo más barato posible.
Es un error.
No digo que no haya que hacer cambios, no ensalzo el inmovilismo, lo que digo es que hay que aprovechar este potencial vivo y que mejor que el mismo revierta en la empresa que de alguna forma ha potenciado su desarrollo y ha generado la experiencia.
Pero si esto no es posible, sabemos que hay matrimonios que se disuelven después de 40 años de felicidad, las empresas deberían quitarse el miedo a la contratación de esos mayores de cincuenta años que recorren las filas de las oficinas de empleo o de los parques cuidando a los nietos o en cualquier otra actividad más o menos lúdica para matar el tiempo.
Aquel viejo eslogan: usted puede,pero España no, debería volver a ponerse en vigor: ustedes pueden permitirse el lujo de despreciar ese talento,pero España no.

